
La higiene adecuada y a conciencia es la condición indispensable para que no surja ningún problema a la hora de utilizar lentes de contacto. Los dos objetivos principales de la higiene de las lentillas son: la eliminación de los gérmenes (microorganismos patógenos) y de los depósitos que se acumulan en la superficie de la lentilla. El proceso de higiene consta de los siguientes puntos:
* Humectación: humedecer la superficie de la lentilla.
* Limpieza: los depósitos pueden eliminarse de forma mecánica, o a través de iones o enzimas.
* Desinfección: reducción de la colonia de gérmenes
* Conservación: almacenamiento de las lentes de contacto en el estuche provisto para tal efecto.
No todos los sistemas de cuidado de las lentes de contacto satisfacen de la misma forma los puntos que acabamos de mencionar. Para las lentillas blandas se emplean principalmente sistemas de peróxido y soluciones únicas